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La técnica Pomodoro para estudiar

Qué es, cómo se hace y cómo no estropearla · 5 minutos de lectura

«Estudiar toda la tarde» cuesta mucho empezarlo. «Estudiar 25 minutos», no. Esa es toda la idea de la técnica Pomodoro: partir el trabajo en bloques cortos con pausas que ya tienen hora, para que empezar sea fácil y parar también.

Qué es

La ideó Francesco Cirillo a finales de los años ochenta, cuando era estudiante universitario. Usaba un reloj de cocina con forma de tomate, y de ahí el nombre: pomodoro significa tomate en italiano. Cada bloque de trabajo es un «pomodoro».

Cómo se hace, paso a paso

  1. Elige una sola tarea.

    No «estudiar», sino «hacer los ejercicios 1 a 10» o «hacer el resumen del tema 3». Si no sabes qué hacer, el bloque se te va en decidirlo.

  2. Trabaja 25 minutos.

    Reloj en marcha y solo esa tarea. El móvil, en otra habitación. Si te viene a la cabeza otra cosa que tienes que hacer, apúntala y sigue.

  3. Haz una pausa de 5 minutos.

    Cuando suene, para, aunque estés a media frase. Levántate, bebe agua, mira por la ventana. La pausa también cuenta.

  4. Cada cuatro bloques, una pausa larga.

    De 15 a 30 minutos. Después, si hace falta, vuelves a empezar.

El modo de concentración de Reclaim: un reloj grande de 25 minutos sobre una foto de un bosque de noche
El modo de concentración de Reclaim: el reloj en el centro, sonidos de fondo si quieres y, al terminar, una melodía que se oye sin auriculares.

Por qué funciona

¿25 o 50 minutos?

El clásico es 25 minutos de trabajo y 5 de pausa, y es lo mejor para empezar o para tareas cortas. Cuando un trabajo te pide meterte a fondo (una lectura larga, problemas de física, una redacción), quizá te vayan mejor 50 minutos de trabajo y 10 de pausa: en 25 minutos a veces justo empiezas a estar concentrado. Prueba las dos formas una semana cada una y quédate con la que te canse menos.

¿Cuántos bloques necesitas?

Divide entre 25 los minutos que crees que te llevará la tarea. Una tarea de 45 minutos son dos bloques (uno de 25 y otro de 20); una de 30 minutos, un solo bloque un poco más largo, no dos. Por eso va bien ponerle minutos a cada tarea cuando la apuntas: así, cuando te sientas, ya sabes cuántos bloques tienes por delante.

Los errores que la hacen fallar

Los sonidos

Un ruido de fondo constante ayuda a no oír lo que pasa en casa: lluvia, fuego, ruido marrón o rosa. Si pones música, mejor sin letra. Y el sonido del final del bloque tiene que ser lo bastante largo para oírlo sin auriculares, pero no tan estridente que te haga saltar de la silla.

El reloj, ya hecho

Reclaim tiene un modo de concentración con bloques de 25 o de 50 minutos, pausas que empiezan solas, sonidos de fondo y una melodía de piano al final de cada bloque. También te monta la sesión: le dices de cuánto tiempo dispones y reparte las tareas en bloques. Es gratis y está en catalán.

Prueba la concentración

Preguntas frecuentes

¿Puedo usar el móvil en la pausa?

Puedes, pero es la forma más fácil de que una pausa de 5 minutos se convierta en una de 25. Si lo usas, pon una alarma para volver.

¿Qué hago si termino la tarea a mitad de bloque?

Usa los minutos que quedan para repasarla o para empezar la siguiente tarea. Si tienes alguna corta pendiente, es el momento.

¿Cuántos bloques puedo hacer seguidos?

Cuatro es una buena cifra antes de una pausa larga. Hacer ocho o diez seguidos suele significar que los últimos ya no rinden.

¿Sirve para todo?

Va muy bien para deberes, ejercicios, resúmenes y memorizar. Para trabajo creativo largo (una redacción, un proyecto) quizá te vayan mejor bloques de 50 minutos.

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