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Cómo organizar los deberes y los exámenes

Un método sencillo para no dejarlo todo para el último día · 6 minutos de lectura

En el instituto, el trabajo te llega por muchos sitios a la vez: lo que dice el profe en clase, Classroom, la pizarra, el grupo de clase. Casi nunca el problema es que te falte fuerza de voluntad. El problema es que no lo tienes todo en un sitio y, cuando te das cuenta, ya es jueves y la entrega es el viernes.

1. Apúntalo todo en un solo sitio

El primer paso es el más aburrido y el que más cambia las cosas: cada vez que te ponen trabajo, lo apuntas en el momento y en el mismo sitio. No en tres sitios distintos, ni con un «ya me acordaré».

Para cada cosa bastan cuatro datos:

2. Ponle minutos

Aquí es donde falla casi todo el mundo. Saber que tienes cinco cosas para el viernes no dice nada; saber que son cuatro horas y media de trabajo y que entre semana tienes tres libres, sí.

No hace falta acertar. Haz una estimación rápida («esto son 40 minutos») y, si no tienes ni idea, ponle 30. En dos o tres semanas ya verás si te quedas corto o largo, y te irás ajustando solo.

Un truco: si una tarea te parece de más de dos horas, pártela. «Trabajo de investigación» no se puede hacer en una tarde; «leer las fuentes del marco teórico», sí.

3. Reparte el trabajo en los días de antes

Con la lista y los minutos, ya puedes repartir. Tres reglas que funcionan:

  1. Nunca el día de la entrega.

    El día de la entrega es para entregar, no para empezar. Si ese día aún te queda trabajo, ya vas tarde.

  2. Los exámenes, dos o tres días antes, y no la víspera.

    Estudiar en días distintos hace que te acuerdes más que estudiarlo todo de golpe. Deja la víspera para un repaso corto y para dormir bien.

  3. Cuenta el tiempo libre real.

    No tienes toda la tarde: tienes la tarde menos el entreno, la cena y los planes que hayas hecho. Mira cuántas horas en blanco te quedan cada día y no metas más trabajo del que cabe.

Si el trabajo no cabe, es mejor saberlo el lunes que el jueves por la noche. Así puedes empezar antes, pedir más tiempo o decidir qué haces primero.

4. Cada día, una sola pregunta: ¿qué toca ahora?

Cuando te sientes a estudiar, no mires la lista entera: es la forma más rápida de bloquearte. Hazte una sola pregunta, qué toca ahora, y contéstala en este orden:

5. Trabaja en bloques cortos

Un bloque de 25 minutos con una pausa de 5 (la técnica Pomodoro) es mucho más fácil de empezar que «toda la tarde». Para lecturas largas o problemas difíciles, bloques de 50 minutos con 10 de pausa. Durante el bloque, el móvil en otra habitación, no bocabajo encima de la mesa.

6. El domingo, diez minutos

Una vez a la semana, mira lo que viene: qué exámenes hay, qué se entrega, qué días estás más ocupado. Diez minutos el domingo te ahorran el pánico del miércoles. Si ves una semana cargada, repártela ya y, sobre todo, no olvides que también hay que parar: una semana con tres exámenes no se saca estudiando hasta las dos de la mañana.

Todo esto, sin hacerlo a mano

Reclaim es una app gratuita, hecha por estudiantes, que aplica este método por ti: apuntas las cosas (incluso con la voz o reenviando el correo de Classroom), te dice qué toca ahora, te reparte la semana según el tiempo libre que tienes y te cronometra los bloques. Está en catalán.

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Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo debería estudiar cada día?

Depende del curso y de la semana, pero es más útil pensarlo al revés: mira cuánto tiempo libre de verdad tienes cada día (sin clase, entrenos, comidas ni dormir) y ponle un límite razonable. Para muchos estudiantes de bachillerato, entre dos y tres horas en casa ya es mucho. Si el trabajo no cabe, lo que hay que hacer es empezar antes, no alargar la noche.

¿Qué hago si tengo tres exámenes la misma semana?

Empieza la semana anterior. Reparte cada examen en dos o tres días, evitando la víspera, y alterna las asignaturas para que ningún día sea solo de una. El día antes de cada examen, repaso corto y dormir bien.

¿Es mejor hacer los deberes el mismo día que te los ponen?

Si son cortos (menos de media hora), sí: hacerlos ese mismo día evita que se acumulen. Los largos, mejor partirlos en bloques repartidos en los días que quedan hasta la entrega.

¿Sirve una agenda de papel?

Sí, si la llevas siempre encima y lo apuntas todo. Lo que no hace una agenda de papel es calcular si el trabajo cabe o repartirlo sola en los días; eso tienes que hacerlo tú cada semana.

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